San Juan Calabria nos visita con su estola
La amada estola que tantas veces ha besado antes de usarla; formaba parte de su persona, en cuanto sacerdote, vocación aceptada y que con tanto sacrificio la había buscado. Desde que era pequeño había deseado ser sacerdote y el Señor tomó en serio este anhelo suyo, realizándolo principalmente por medio de la ayuda del p. Pietro Scapini, Rector de la Iglesia de San Lorenzo. Pero ni siquiera el mismo p. Juan podía imaginar cuánto esa estola se transformaría en un signo de Iglesia vivida al servicio de los pobres, mostrando la unión inseparable que existe entre la celebración y la vida, entre vocación y misión.
San Juan Calabria nos habla con su estola
“Si pudiera volver atrás…Cuantas veces lo hemos pensado o, tal vez, lo hemos dicho alguna vez. Esta estola nos recuerda implacablemente, en cambio, que debemos amar nuestra vocación, cualquiera ella sea.
San Juan Calabria vivió como sacerdote una estima ilimitada hacia todas las vocaciones, ya sea la vida consagrada y sacerdotal como la laical en la Iglesia y en la Obra, reclamando constantemente al Bautismo como el mayor de los dones recibidos y fundamento de todo llamado destinado al servicio del Reino de Dios. El amor por la Iglesia lo llevó a promover el camino ecuménico, a desear una gran reforma en la Iglesia y a solicitar a los laicos para encontrar siempre nuevos medios, adecuados a los tiempos, para anunciar el Evangelio y acercar las almas a Jesús. ¿Podremos aprender también nosotros a amar a la Iglesia, en un discipulado tan lleno de entusiasmo, fiel y creativo al mismo tiempo?


San Juan Calabria vivió como sacerdote una estima ilimitada hacia todas las vocaciones, ya sea la vida consagrada y sacerdotal como la laical en la Iglesia y en la Obra, reclamando constantemente al Bautismo como el mayor de los dones recibidos y fundamento de todo llamado destinado al servicio del Reino de Dios. El amor por la Iglesia lo llevó a promover el camino ecuménico, a desear una gran reforma en la Iglesia y a solicitar a los laicos para encontrar siempre nuevos medios, adecuados a los tiempos, para anunciar el Evangelio y acercar las almas a Jesús. ¿Podremos aprender también nosotros a amar a la Iglesia, en un discipulado tan lleno de entusiasmo, fiel y creativo al mismo tiempo?

