San Juan Calabria nos visita con tierra y sangre
Desde Verona, donde todo inició el 8 de octubre de 1873 san Juan Calabria se unirá a la Obra que está presente en todo el mundo.
A través de una providencial serie de hechos iniciados en la noche en la que san Juan Calabria nos ha dejado el 4 de diciembre de 1954, nosotros hoy tenemos en posesión de una ampolla con sangre suya. Se encuentra en forma líquida, no por motivos religiosos, sino por el tratamiento de conservación al que fue sometida antes de ser sellada.
Además del valor afectivo y de alguna manera es una forma tangible de una presencia que nunca dejó de existir, esta sangre contiene un fuertísimo valor simbólico de testimonio de una vida donada hasta el final, sin ahorrar en nada, por la misión a la que se dedicado completamente. Posee, evidentemente, también el valor canónico de “reliquia de primer grado” tradicionalmente reconocido a un hueso o a un fragmento del cuerpo de un santo y que puede ser expuesto únicamente después de la ceremonia de proclamación de la beatificación. Para san Juan Calabria esto aconteció el 17 de abril de 1988, en Verona y después, el 18 de abril de 1999, en san Pedro se realizó la canonización, siempre bajo la figura del Papa san Juan Pablo II.
La sangre ha sido acompañada a la tierra de Verona, de su “amada Verona, tan querida por el Señor” y, en particular, la tierra de la Casa Madre de san Zeno in Monte, colocada en la base del relicario en forma de faro que contiene la pequeña ampolla con la sangre.
Tierra&Sangre, como vida y misión que se identifican completamente en la persona de san Juan Calabria, se hacen una sola cosa, y se vuelven un don total, ofrenda agradable a Dios para la construcción de su Reino.
A través de una providencial serie de hechos iniciados en la noche en la que san Juan Calabria nos ha dejado el 4 de diciembre de 1954, nosotros hoy tenemos en posesión de una ampolla con sangre suya. Se encuentra en forma líquida, no por motivos religiosos, sino por el tratamiento de conservación al que fue sometida antes de ser sellada.
Además del valor afectivo y de alguna manera es una forma tangible de una presencia que nunca dejó de existir, esta sangre contiene un fuertísimo valor simbólico de testimonio de una vida donada hasta el final, sin ahorrar en nada, por la misión a la que se dedicado completamente. Posee, evidentemente, también el valor canónico de “reliquia de primer grado” tradicionalmente reconocido a un hueso o a un fragmento del cuerpo de un santo y que puede ser expuesto únicamente después de la ceremonia de proclamación de la beatificación. Para san Juan Calabria esto aconteció el 17 de abril de 1988, en Verona y después, el 18 de abril de 1999, en san Pedro se realizó la canonización, siempre bajo la figura del Papa san Juan Pablo II.
La sangre ha sido acompañada a la tierra de Verona, de su “amada Verona, tan querida por el Señor” y, en particular, la tierra de la Casa Madre de san Zeno in Monte, colocada en la base del relicario en forma de faro que contiene la pequeña ampolla con la sangre.
Tierra&Sangre, como vida y misión que se identifican completamente en la persona de san Juan Calabria, se hacen una sola cosa, y se vuelven un don total, ofrenda agradable a Dios para la construcción de su Reino.
San Juan Calabria nos habla con tierra y sangre
San Juan Calabria llamaba a San Zeno in Monte como “tierra santa y bendita”; pero allí donde se vive el carisma emana una luz que se transforma en “faro de santidad”: “La Obra es grande, la Obra es divina, debe ser un faro de luz para todas las almas hasta el fin del mundo”; pero recordemos bien que, primera condición y absolutamente necesaria, es hacerse santos, santos, santos, viviendo el espíritu puro y genuino de la Obra”.
Recibir esta reliquia es como recibir al padre Juan Calabria personalmente, aunque creemos que los lugares que serán alcanzados por esta Muestra Itinerante han sido ya fuertemente visitados y bendecidos por él, al haber acompañado su nacimiento y desarrollo.
Permitir el encuentro de la tierra de la Casa Madre con todas las otras tierras en las que se vive el mismo carisma tendrá el valor simbólico de bendecir nuestra misión, parte de una historia que se hace presencia actual de un carisma, es decir, de un don que muchos, antes que nosotros, supieron recoger y que, a través de nosotros, continúa palpitando…
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Recibir esta reliquia es como recibir al padre Juan Calabria personalmente, aunque creemos que los lugares que serán alcanzados por esta Muestra Itinerante han sido ya fuertemente visitados y bendecidos por él, al haber acompañado su nacimiento y desarrollo.
Permitir el encuentro de la tierra de la Casa Madre con todas las otras tierras en las que se vive el mismo carisma tendrá el valor simbólico de bendecir nuestra misión, parte de una historia que se hace presencia actual de un carisma, es decir, de un don que muchos, antes que nosotros, supieron recoger y que, a través de nosotros, continúa palpitando…
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